Insistió durante meses que faltaban electrodomésticos de la casa donde mataron a su mujer. Como respuesta, sentía en las miradas que las sospechas estaban puestas sobre él. Después de varios meses, logró que la verdad salga a la luz, y se detuviera a un joven, acusado de matar a Elsa Quiñones cuando entró a robar a la vivienda.
La mujer fue asesinada el 21 de julio en la casa que compartía en El Colmenar con su concubino, Carlos Ponce. La encontró un hijastro, tirada en el patio trasero con la cabeza destrozada. La primera versión indicaba que se trataba de un robo, pero los investigadores pusieron la mirada en Ponce. "Les señalaba todo lo que faltaba en mi casa, y me decían que no era un robo. Incluso, la Policía dijo a mis cuñadas que yo la había matado", comentó Ponce.
Las hermanas de la víctima acudieron al abogado Sergio Pérez. Las principales sospechas estaban dirigidas a Ponce, a tal punto que el caso pasó a formar parte de las estadísticas de femicidio. Pero un testigo contó que compró algunas de las cosas que faltaban de la vivienda de Ponce, a otro muchacho del barrio. Así, la investigación derivó hacia los nuevos sospechosos. Uno de ellos, de 19 años, se encuentra detenido en Villa Urquiza por este caso. Otro está preso en Buenos Aires.
"Lloraba de la impotencia, me quería morir. Siempre dije la verdad, y me costó que me creyeran. Nunca quise hacer marketing de la muerte de mi mujer, pero quiero que quede claro cómo fue que estos desgraciados la mataron", dijo Ponce. "Creyeron que no había nadie en la casa, y cuando la vieron se ensañaron con ella", describió Pérez.
Ahora, Ponce sólo espera que la Justicia condene a los hombres que le quitaron a su mujer.